jueves, 3 de mayo de 2012


"Tu bi o no tu bi",  como dicen por ahi...  

Biografia (2):  "Ser o no ser, esa es la cuestion"
Como os decía, poco a poco fui adaptandome a aquel cambio, qué remedio me quedaba, y sin poderlo evitar, los recuerdos de aquella primera semana de vida junto con mi original familia perruna, se fueron diluyendo como azucarillo en un vaso de agua.
 Recuerdo que "ella" (mi nueva madre) me llevó al medico, alli me revisaron, me pusieron vacunas,  un chip, me registraron y en definitiva, me legarizaron.
Fué "ella" tambien la que dejó siempre todas las puertas abiertas de casa para que yo circulase libremente, sin fronteras, sin ser recluido en el balcon, galeria o similar. Ella es la que tomó la iniciativa y sirvió de ejemplo al resto de camada humana para que yo me sintiese el dueño y señor de todos los rincones de casa, justificando aquel acto en que las mascotas son uno mas de la familia y no un mueble que se tiene arrinconado...

" Mi huella y el corazon de mi pelota de goma"
 Por todo eso le estare eternamente agradecido y tambien es la razón por la que núnca mordí una pata de silla, como mucho una zapatilla de las de ir por casa. Ah sí.... uf, las zapatillas... ahora me vienen a la memoria, como hace tanto de ello... no entiendo qué gusto me daba su aroma, esquisito para mi por aquellos dias, y cómo disfrutaba afilando mis dientes entre la goma de la suela y el paño. Ah, síiiiii, y tambien recuerdo una pelota, pequeña y moldeable, amarilla. No queria ninguna mas, únicamente aquella... de ella solo queda el corazon. Y cuando digo corazon es porque de tanto morderla solo queda como una mini bolita, tamaño garbanzo, que "ella" guarda de recuerdo y testigo de mis aficiones en años mozos, en un armario ( al lado de mi "huella" de barro : como ella es aficionada a hacer ceramica,  un dia me cogió la pata y me la puso encima de una bola de barro hasta que se quedó alli mi pata grabada, luego la coció al horno a mas de 800 grados y se ha quedado dura como una piedra) .

En fin, como os decía, ahora ya no juego con zapatillas ni pelotas, con la edad  me he vuelto de lo mas sedentario. Pero es solo aparentemente, porque en cuanto me quedo solo en casa, dejo de dormisquear en el sofá para lanzarme al dormitorio de ella (donde tiene el ordenador) y subirme a la silla, acercar mis patas al teclado y empezar a navegar por internes. Solo hasta que se acerca la hora del retorno de la camada de dos-patas, entonces me voy de nuevo a enroscarme en el sofa, disimulando, pero agotado, porque es un poco laborioso para un perro de mis dimensiones eso de darle al ratón.

¿A qué viene esta aficion mia al internes? me explico. Todo empezó cuando un dia la hija de "ella", cogiendome en brazos y mirandome inquisitivamente, le preguntó si yo sabia que era un perro o si pensaba que era un humano como ellos. Aquella simple pregunta sirvió para una buena tertulia entre todos los de "dos-patas", unos a favor de que yo era consciente de mi condicion perruna y otros en que no, que me creia ser como ellos.
A mi me hizo tambien cavilar la dichosa preguntita, porque en verdad es que yo pensaba que era uno mas de su camada. Ahora resultava que eso se cuestionaba. Y delante de mis morros, sin ninguna consideración. Uf. me quedé hecho polvo. A ver... ¿Como os quedariais vosotros de oir a tu hermana preguntar a tu madre que si "ese" sabe que es hijo tuyo o ya se ha enterao que es hijo del vecino? .

Estuve caviloso y depre durante varias horas... hasta que dí con la respuesta, que gravé a fuego dentro de mi corazon y mente: "No  era como ellos... ¡ pero era "uno de ellos!". Y por eso mismo me empezaron a entrar ganas de comportarme como ellos, como si mi subconsciente quisiera autodemostrarse que efectivamente, yo era un dos-patas aunque necesitase 4 patas pa desplazarme....
       De esta manera empecé a observarlos atentamente, fijamente, sin dejarme detalle, y luego, a solas, lo repetia una y otra vez, hasta que quedar perfecto.
De esta manera he aprendido a poner la tele y a tragarme todos los canales formativos que hay en ella, que hay un montón, (aunque ya se que los dos-patas prefieren canales de cotilleo) y cuando ésto lo tuve mas o menos dominado me lancé al ordenador....

No nací un dos-patas pero me siento como ellos...y eso no es despreciar mi condicion perruna... no, es solo que si vivo rodeado de dos-patas, es natural que quiera sentirme integrado a ese grupo, y ya sabeis lo que dice un refran humano: Alli donde fueses, haz lo que vieres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario