lunes, 7 de mayo de 2012


Biografia 3.- ( "mala pata")
Sucedió hace unos 10 años, cuando era joven y dar saltos como una mona era de lo más habitual.
Yo suelo pasarme el dia solo, porque esta camada de dos-patas,  "estudian o trabajan" fuera de casa.



 Son   unos  delincuentes...  llevarme  asi
en el coche ... aunque yo lo prefiero a que
 me metan dentro de la cesta !!!!
   Aquel dia, a eso de las 5 y media de la tarde llegó Lluiset, el menor de dos-patas, que por entonces solo tenia 10 años y a aquella hora llegaba del cole. Yo le esperaba con ansia porque Lluiset, a parte de tirar en un rincon de la entrada la mochila con los libros, se lanzaba de inmediato en la cocina a la busqueda del bocata que "ella" le habia dejado preparado antes de subirse a la fabrica, donde trabajaba 8 horas diarias.
Lluiset siempre se acordaba de mi dandome un trocito del bocata, aunque antes me hacia perseguirlo pa ganarme el trozo de pan con chorizo.
Pero aquel dia mis malabarismos me hicieron resbalar del sofa y caer con tan mala suerte que, sintiendo un dolor fortisimo, ví cómo mi pata derecha se doblaba como un acordeón.
Caí al suelo e intenté levantarme, pero el pinchazo que sentí me hizo desistir y olvidarme "ipso-facto" del chorizo...
Ufff, cómo empecé a quejarme. Mi mandivula tenia vida propia... De aquellos angustiosos momentos, a parte del dolor, y los ladridos, lo que más recuerdo es la cara de estupefaccion del joven dos-patas y lo blanco que se quedó en un santiamen, mirandome y sin atreverse a tocarme. Solo tuvo fuerzas para tenderse a mi lado, en el suelo, como si con ello consiguiese arreglar lo estropeado. Os podeis imaginar la estampa. Yo ladrando desesperado del dolor, y él llorando a moco tendido.... y el bocata en algun lugar olvidado del comedor... el hambre y los juegos habian desaparecido de golpe.
Por suerte llegó en aquel momento "mi dos-patas-angel protector". Ella terminaba por aquellas horas del curro... y entró en casa como un ciclón... se vé que habia subido por el ascensor nerviosa perdida porque mis ladridos se oian desde la calle. Abrió la puerta de un empujón, dejó la bolsa en el suelo y en dos pasos se plantó en medio del comedor, mirandome alarmada a mi y fulminantemente al joven dos-patas que, echado a mi lado en el suelo,  tartamudeaba, entre hipos y mocos, un...
- "Te juro que yo no le he hecho nada, se ha caido solo... me queria robar el bocata, saltaba como loco, parecia un tiburon..." - yo solo oirle decir aquello le dije: "mentiroso, traidor, yo un tiburon...",  pero solo salieron dos ladridos, mas angustiosos si cabia...
"Ella" hizo caso omiso a mis ladridos, y a sus escusas. Soltó dos juramentos como pocos le he oido soltar, y  salió dispara hacia el baño, alli recogió la toalla que utiliza en mi aseo semanal, antes de regresar se pasó por el dormitorio y recogió mi documentacion y el monedero. Me envolvió con la toalla y le ordenó al LLuis que se uniese al grupo y a la "excursion".
       Bajamos escopeatedos, en el coche me dejó en los brazos del lloron-traidor mientras ella conducia seria y apretando la boca, porque si la abria no era responsable de los tacos que pudiesen salir, solo murmuró una vez algo parecido a... "todo el dia currando en la fabrica y cuando vuelves a casa, ala, toma, dale, premio gordo..."

Estuvimos haciendo cola media hora en la clinica veterinaria, luego vino la radiografia y el yeso. Por que sí. Me habia roto la pata.... ¡ La tuve enyesada un mes... Como lo oís!.
Direis que no tiene importancia pero no es asi. Es incomodisimo subirse al sofa o caminar con una pata tiesa. ¡¡¡¡¡Y mear ni os cuento!!!!!!!!! ademas, está el tema de que a uno se le puede encangrenar... si, encangrenar, como lo leyeis, porque los chuchos no somos conscientes del daño que nos podemos auto-hacer y encima yo era cabezon. Me explico.
El primer dia estuve fatal y apenas si tenia ganas de moverme. Recuerdo que ella se pasó toda la noche en el sofá. Esa noche y algunas mas...conmigo en brazos, diciendome que tranquilo y otras cosas parecidas. Aquel primer dia, encima, ella cambió el turno del curro y asi pudo estar tambien conmigo en brazos por la mañana....  pa ver cómo yo iba reaccionando en mi nuevo estado.
Durante aquel largo mes, ella, en cuanto llegaba del curro, cogió la mania de olisquearme las vendas, porque decian que olian a "muerto" y siempre las llevaba fuera del sitio. ¿Sabeis? tenia razón. Yo no podia evitar, por mucho dolor que sintiese me mordia la venda en un intento vano de quitarmela. Lo reconozco, era joven, y tonto, y pensaba que quitandome la venda se me iria todo el daño que sentia... . "Ella" me reñia, me colocaba bien la venda y me sacaba a la calle pa que hiciese mis necesidades y de paso, no  perdiese esa buena constumbre. Era ella tambien la que tenia que pararse y dar toda la explicacion a los dos-patas  del vecindario con los que nos ibamos encontrando y que nos paraban preguntando "que me habia pasado"... porque la verdad es que debia de ser una estampa bien curiosa ver un perro andando, tipo "pirata pata de palo"  ... y tambien haciendo sus cositas con una pata escayolada...

Si... recuerdo perfectamente esos dias en que ella ejerció de enfermera particular, colocandome con resignacion las gasas y vendas limpias y al sitio, y los polvos de talco entre la pierna y el yeso, pa que, como os he dicho,  no sudase y oliese a muerto...
Esa fue mi primera experiencia hospitalaria... ahora os dejo, mas tarde os cuento algo mas alegre, algo asi como mi primera experiencia... "sexual"... que para nada es como os imaginais....  ;-)

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